Empezó el verano.

Este mes de junio hizo un tiempo estupendo aquí en Galicia. Nos decidimos pues a iniciar la temporada playera.

Las playas gallegas, para quien no las conozca, son paradisíacas. El agua es cristalina, la arena es blanca y fina y los servicios son muy buenos. Por eso Galicia es una de las comunidades autónomas con más banderas azules de España. Lo único de lo que podríamos quejarnos es que el agua del Atlántico está un poco fría, pero prefiero eso que el agua caliente del Mediterráneo, que no refresca nada.

Lucía ya había ido dos veces a la playa el año pasado, pero era muy pequeñita y estuvimos muy poquito tiempo cada vez y lógicamente ya no se acuerda. Esta vez sí que lo disfrutó. Lo primero que le llamó la atención fue la arena, le gustó mucho, se sentó en la toalla con los pies en la arena y jugó con el cubo y la pala. Le llenamos el cubo de agua y estuvo haciendo castillos pequeñitos y se embadurnó las piernas de arena. Estaba muy graciosa. Acabó como un croqueta…

En cuanto al agua, la llevamos a la orilla y mojó los pies, pero no le gustó nada. Decía “no te gusta agua”! Jaja, pobre. Creo que lo que no le gustaba eran las olas, la debían de asustar. La cogimos en brazos y ya no quiso ir más al agua. Yo no la quiero forzar. No es necesario que llore y que le coja miedo al agua. La iremos acostumbrando poco a poco. Le enseñaremos cómo se bañan papá y mamá y que no pasa nada. Y ya saldrá de ella querer bañarse o simplemente mojar los pies.

Al finalizar nos fuimos para las duchas. Llené el cubo de Lucía con agua y le lavé las piernas y los brazos para quitarle la mayor parte de la arena. Ya la ducharía luego en casa.

Sólo estuvimos un par de horas, no más, ya que creo que es muy pequeña y la playa cansa mucho. Además prefiero ir a última hora de la tarde cuando el sol es menos dañino.

Para mí, lo más importante a la hora de ir a la playa es la protección solar. Ella tiene una crema infantil de farmacia, de protección 50. Nosotros, evidentemente, también nos echamos protección. No hay que escatimar ya que las enfermedades de la piel no son ninguna broma. El sol puede hacer mucho daño. Además la niña está todo el rato debajo de la sombrilla. No quiero que esté al sol más que para dar un paseo. Y el sombrero, como ya comenté en otro post, es obligatorio.

En definitiva, el verano es una maravilla. Si vamos preparados (con agua para estar hidratados y una muda) y protegidos, las tardes en la playa son una delicia.

Gracias por leerme.

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