La Navidad de Lucía.


Este año Lucía se dio cuenta de qué es la Navidad. El año pasado, con un añito apenas entendía qué pasaba, veía las luces y los árboles de navidad, le gustaron sus regalos pero poco más. Esta vez sí que lo vivió de forma más intensa.

En la guardería y con las abuelas aprendió villancicos (su padre y yo no somos tanto de canciones navideñas) y las está cantando a menudo. Le gustan mucho la de “25 de diciembre, fun, fun, fun” y la de la “marimorena”. Por cierto que se sabe un montón de canciones. Me asombra la memoria que tiene. En la guardería también tenían la temática navideña para los cuentos, los dibujos, los colores que aprenden, etc…

A Papá Noel también lo conoce muy bien. Entendió el concepto de que Papá Noel iba a venir a casa a traer los regalos, si se portaba bien. En general es una niña muy buena aunque tiene sus pequeños berrinches. Pero cuando le decíamos que tenía que portarse bien por este tema se esforzaba mucho.

En nochebuena nos fuimos a cenar a casa de mis suegros, pero antes de marchar dejamos los calcetines al lado del árbol y le pusimos unas galletas para Papá Noel y una zanahoria para los renos.

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Cuando volvimos a casa nos fuimos a dormir y la mañana de Navidad fuimos todos al salón, y ahí estaban los regalitos debajo de cada calcetín. Estaban los de papá, mamá, Lucía y hasta el calcetín de la gata! Lucía quedó impresionada! Vio que Papá Noel se había comido las galletas y los renos la zanahoria. Fue un momento muy feliz, incluso antes de abrir los regalos. Al medio día fuimos a comer a casa de mis padres, con mi hermano y familia y allí recibió más regalos.

Ahora ya está pensando en los Reyes, jaja… Se lo sabe todo. Nosotros tampoco le hemos hablado mucho de los Reyes Magos, pero ella ya se quedó con el cuento y ya sabe que va a haber más regalos.

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La otra cosa que me hace feliz estos días es que tanto David como yo estamos de vacaciones durante estas fiestas (tenemos dos semanas) por lo que podemos disfrutar de nuestra hija, pasear, hacer las compras navideñas y simplemente descansar… Es una suerte. Yo ya necesitaba este paréntesis ya que el trabajo me está agobiando mucho. En fin, aún tenemos esta semana así que tenemos que disfrutarla al máximo en familia.

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Lucía cumple dos años.

Es increíble cómo pasa el tiempo! Dos años hace ya que mi bebé vino al mundo. Mi vida cambió en muchos aspectos, no soy la misma que hace dos años, está claro.

El pasado día 18 de noviembre fue su cumpleaños. Era día de semana, así que fue a la guardería como todos los días. Allí, hicieron una corona para ella, cantaron “cumpleaños feliz” y bailaron. Cuando la fueron a buscar los abuelos, estaba toda contenta. David y yo fuimos a comer con ella y los abuelos. No solemos ir al medio día porque a él no le da mucho tiempo y además es la hora a la que ella duerme la siesta. Pero ese día sí que fuimos y ella durmió la siesta más tarde. Celebramos el cumpleaños con una tarta y ella sopló las velas. Qué momento más feliz. Luego le dimos regalitos.

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El fin de semana siguiente fue cuando lo celebramos con el resto de la familia. Vinieron todos, los cuatro abuelos y los tíos y primos. Lucía estaba encantada. Yo decoré la casa con temática de Hello Kitty  y con globos. No me salió como esas fotos de Pinterest de madres/decoradoras perfectas pero quedó bonito. Lucía volvió a soplar las velas y le cantamos “cumpleaños feliz” otra vez… Y más regalos. Fue un día inolvidable.

Ahora ella dice que tiene dos años y enseña dos dedos. Qué linda!

Nuestras vacaciones de verano.

La semana pasada nos fuimos de vacaciones. Solo fueron cuatro días, porque decidimos irnos en coche en vez de coger el avión, y no queríamos romper la rutina demasiado tiempo. Puedo parecer sobreprotectora en cuanto a la comodidad de Lucía, pero también es para la mía y la de su padre. Al final, unas vacaciones con mucho trajín casan mucho. Finalmente decidimos visitar Bilbao y San Sebastián. En el camino, paramos en Burgos.

Los preparativos.

Al ir en coche, solo nos preocupamos de elegir bien el hotel y reservarlo. En nuestro caso, elegimos uno céntrico en Bilbao. A posteriori diré que fue una buena elección. Se encontraba en Abando, cerca del Guggenheim y a pocos minutos andando de la zona vieja.

En cuanto al equipaje, al ser verano no necesitamos llenar mucho las maletas, ya que la ropa es ligerita. La semana se preveía calurosa, con las mañanas y las noches un poco más fresquitas, por lo que para Lucía elegí vestidos y monos cortos, con chaquetitas de punto para la primera hora del día y para las noches. Llevé más ropa de la que al final usó, porque quería mudas por si se manchaba etc… No pudieron faltar un par de libros, sus muñecos favoritos y los dudús.

El viaje.

Nuestra intención era madrugar mucho para llevar a Lucía aún dormida para el coche y que durmiera unas horas en el camino antes de desayunar. Pero en cuanto bajamos al garaje a las 7 de la mañana ya se despertó y siguió espabilada hasta que paramos una hora después para tomar el bibe. No pasaba nada porque se portaba bien y no se quejaba. No durmió hasta el mediodía. Teníamos pensado parar en León para comer y visitar pero como ella dormía aprovechamos y seguimos. Al llegar a Burgos, se despertó, así que paramos allí a comer y visitar.

Burgos

Hacía muchísimo calor y buscábamos la sombra a toda costa. La ciudad es muy bonita, con un paseo fluvial precioso y la catedral que es impresionante. También lo es el precio de la entrada, 7€! Me pareció demasiado y no entramos.

La estancia.

Al llegar a Bilbao pudimos dar un paseo a última hora por el casco viejo.

Al día siguiente, tocó visita al Guggenheim. Es un edificio espectacular, aunque no soy fan del arte moderno.

5- Guggenheim (1)5- Guggenheim (23)

Los demás días nos dedicamos a visitar la ciudad, con incapié en la zona vieja que es preciosa. Para comer y cenar optamos por los pintxos típicos y el txacolí, riquísimo todo. Lucía se lo pasó en grande durante las visitas. De vez en cuando echaba una siestecita en la silla pero muy cortita, no tan larga como si estuviera en su cuna, en casa, pero ella lo llevó bien y estaba feliz.

Fuimos un día a San Sebastián, que está a una hora de camino. No tuvimos mucho tiempo, pero pudimos ver la playa de la Concha, que es muy bonita y también el casco viejo dónde callejeamos.

6- San Sebastián Playa de la Concha (9) 7- San Sebastián casco viejo (10)

 

El último día, antes de regresar, fuimos a Portugalete, que se une con Getxo a través de un puente que es Patrimonio de la Humanidad, el puente de Vizcaya. Tiene un transbordador para cruzar el río que va colgado. Es muy chulo y el ticket sólo vale 0,35€.

puente

 

Tenía miedo de que Lucía no se adaptara a la cuna del hotel (la verdad, bastante cutre) y al hecho de que estaría en la misma habitación que nosotros. Ella ya duerme sola en su habitación desde muy pequeña. Pero todo fue bien, salvo una noche en la que se despertó a las 5 de la mañana y tardamos una hora en que volviera a dormir (ella creía que ya era por la mañana).

La vuelta se hizo larga, pero tuvimos suerte con Lucía porque se portó muy bien. De vez en cuando se quejaba y parábamos un poco. Es normal, son muchas horas y acaba aburriéndose. Durante los últimos kilómetros le pusimos la tablet colgada del asiento delantero con dibujos animados, para que se mantuviera entretenida.

En resumen, estoy contenta con nuestras primeras mini-vacaciones. Ahora ya estoy trabajando otra vez y ya lo hecho de menos.

Empezó el verano.

Este mes de junio hizo un tiempo estupendo aquí en Galicia. Nos decidimos pues a iniciar la temporada playera.

Las playas gallegas, para quien no las conozca, son paradisíacas. El agua es cristalina, la arena es blanca y fina y los servicios son muy buenos. Por eso Galicia es una de las comunidades autónomas con más banderas azules de España. Lo único de lo que podríamos quejarnos es que el agua del Atlántico está un poco fría, pero prefiero eso que el agua caliente del Mediterráneo, que no refresca nada.

Lucía ya había ido dos veces a la playa el año pasado, pero era muy pequeñita y estuvimos muy poquito tiempo cada vez y lógicamente ya no se acuerda. Esta vez sí que lo disfrutó. Lo primero que le llamó la atención fue la arena, le gustó mucho, se sentó en la toalla con los pies en la arena y jugó con el cubo y la pala. Le llenamos el cubo de agua y estuvo haciendo castillos pequeñitos y se embadurnó las piernas de arena. Estaba muy graciosa. Acabó como un croqueta…

En cuanto al agua, la llevamos a la orilla y mojó los pies, pero no le gustó nada. Decía “no te gusta agua”! Jaja, pobre. Creo que lo que no le gustaba eran las olas, la debían de asustar. La cogimos en brazos y ya no quiso ir más al agua. Yo no la quiero forzar. No es necesario que llore y que le coja miedo al agua. La iremos acostumbrando poco a poco. Le enseñaremos cómo se bañan papá y mamá y que no pasa nada. Y ya saldrá de ella querer bañarse o simplemente mojar los pies.

Al finalizar nos fuimos para las duchas. Llené el cubo de Lucía con agua y le lavé las piernas y los brazos para quitarle la mayor parte de la arena. Ya la ducharía luego en casa.

Sólo estuvimos un par de horas, no más, ya que creo que es muy pequeña y la playa cansa mucho. Además prefiero ir a última hora de la tarde cuando el sol es menos dañino.

Para mí, lo más importante a la hora de ir a la playa es la protección solar. Ella tiene una crema infantil de farmacia, de protección 50. Nosotros, evidentemente, también nos echamos protección. No hay que escatimar ya que las enfermedades de la piel no son ninguna broma. El sol puede hacer mucho daño. Además la niña está todo el rato debajo de la sombrilla. No quiero que esté al sol más que para dar un paseo. Y el sombrero, como ya comenté en otro post, es obligatorio.

En definitiva, el verano es una maravilla. Si vamos preparados (con agua para estar hidratados y una muda) y protegidos, las tardes en la playa son una delicia.

Gracias por leerme.

Vacaciones.

Estoy de vacaciones desde el pasado viernes por la tarde hasta el domingo 28 de julio. Tres semanas de relax. Me hacían falta. La verdad es que estaba un poco agobiada en el trabajo y esto me viene muy bien en mi estado.

playa

Mi barriga creció mucho… Estoy de 5 meses y ya nadie duda de que estoy embarazada cuando me ve. El ombligo está luchando por mantenerse dentro, pero le doy poco tiempo hasta que salga hacia afuera. Me sorprende tanto mi físico ahora… Yo nunca he sido gordita y me cuestan estos cambios. He tenido que comprar algo de ropa ya que mucha de la que tengo ya no me sirve. Por suerte, de momento no he aumentado de tamaño en cuanto al resto del cuerpo; cara, brazos, piernas… Para eso debemos mantener una alimentación sana.

Volviendo a las vacaciones, la pena es que mi novio no las haya cogido conmigo ya que quiere reservar el máximo de días para cuando nazca el bebé, después del permiso por paternidad. Aún así cogerá una semana en julio para poder descansar juntos. No hemos planeado ningún viaje ya que tenemos que realizar la mudanza. De hecho, ya hemos empezado a empaquetar cosas que ya no usamos como utensilios de cocina, libros, ropa de invierno…

Hace mucho calor aquí, tenemos una ola de calor que proviene de África, pero por suerte remitirá mañana. Seguirá haciendo calor pero será soportable. Yo no he notado calor más de la cuenta por el hecho de estar embarazada, pero sí tengo cuidado de no exponerme mucho al sol, usar mucha protección solar ya que las embarazadas somos propensas a que nos salgan manchas en la piel. Me he comprado una hidratante con color que tiene un factor de protección 50 y la uso a diario. En cuanto a la playa, es imprescindible la sombrilla, aunque me tumbo al sol a ratos. Bebo mucha agua, creo que llego a los dos litros diarios. Hay que mantenerse hidratados. Ya en casa, intento descansar si tengo mucho calor, poner las piernas en alto para que no hinchen y darme duchas frías.

¿Mis planes para estas vacaciones? Relajarme y descansar, pasear, disfrutar del sol ¡y mimarme a mí a mi niña!