Lucía cumple dos años.

Es increíble cómo pasa el tiempo! Dos años hace ya que mi bebé vino al mundo. Mi vida cambió en muchos aspectos, no soy la misma que hace dos años, está claro.

El pasado día 18 de noviembre fue su cumpleaños. Era día de semana, así que fue a la guardería como todos los días. Allí, hicieron una corona para ella, cantaron “cumpleaños feliz” y bailaron. Cuando la fueron a buscar los abuelos, estaba toda contenta. David y yo fuimos a comer con ella y los abuelos. No solemos ir al medio día porque a él no le da mucho tiempo y además es la hora a la que ella duerme la siesta. Pero ese día sí que fuimos y ella durmió la siesta más tarde. Celebramos el cumpleaños con una tarta y ella sopló las velas. Qué momento más feliz. Luego le dimos regalitos.

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El fin de semana siguiente fue cuando lo celebramos con el resto de la familia. Vinieron todos, los cuatro abuelos y los tíos y primos. Lucía estaba encantada. Yo decoré la casa con temática de Hello Kitty  y con globos. No me salió como esas fotos de Pinterest de madres/decoradoras perfectas pero quedó bonito. Lucía volvió a soplar las velas y le cantamos “cumpleaños feliz” otra vez… Y más regalos. Fue un día inolvidable.

Ahora ella dice que tiene dos años y enseña dos dedos. Qué linda!

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Mi rutina de deporte.

Llevo muchos años haciendo pilates. Tengo la suerte de tener una profesora fantástica y adoro ir a clases. Son dos veces a la semana. Ya hablé sobre esto anteriormente.

pilates

Ya comenté también que recuperé más o menos mi figura, pero  mi barriga ya no es lo que era. Sigue un poco redondeada y la piel está más fláccida. Por tanto, decidí hace un mes y medio que esto tenía que acabar. Me iba a poner en serio…

Así pues, me entregué totalmente al deporte y a la comida sana. Mi método es el siguiente. Hago deporte 6 días a la semana. Alterno un día de cardio (correr, bici estática o aerobic en casa) con un día de fitness (también en casa) o pilates.

En cuanto a la alimentación, mi intención no es hacer dieta, sino intentar conseguir un hábito saludable. Así, hago 5 comidas al día. El desayuno tiene que ser consistente, y se basa en leche desnatada, algo de fruta y cereales. A media mañana, un tentempié, que puede ser otra fruta con un té verde, o bien un zumo natural con una barrita de cereales, o también un yogur desnatado. La comida es más o menos libre… pero siempre evitando fritos, salsas y grasas, priorizando las carnes o pescados a la plancha y verduras o ensaladas. También se puede acompañar de pastas, arroz o patata cocida. La merienda es más o menos como el tentempié de la mañana, intentando que sea más ligera. Y por último la cena suele consistir en fruta, yogur, alguna loncha de pavo o queso light, o también ensalada.

desayuno-sano

Lo que quiero conseguir es recuperar mi barriguita plana pero también adoptar un estilo de vida más sano, en el que no suponga un esfuerzo evitar los dulces y las bollerías, sino más bien que sea una costumbre. Si bien, me reservo un día a la semana para picar algún caprichito… siempre sin pasarme.

De momento mi voluntad está intacta, aunque siempre hay algún día que no consigues cumplir al 100%, bien porque te encuentras cansada y ese día no haces deporte, bien porque estás invitada en casa de algún familiar y no puedes evitar probar ese postre casero que tan buena pinta tiene. Pero ahí estamos. Ya contaré más adelante si sigo con el plan.

La alimentación desde los 6 meses.

Lucía estuvo tomando pecho hasta los seis meses y medio. A los cinco meses introducimos la fruta por la tarde y los cereales con el biberón de la mañana. Empezamos con unas cucharaditas de zumo de naranja antes de la toma de pecho y poco a poco se le fueron dando las demás frutas trituradas hasta completar el platito consistente en:

– zumo de media naranja

– medio plátano

– media manzana

– media pera

– una cucharadita de cereales

fruta

A los seis meses introducimos las verduras y la carne, por lo que cada día para la hora de comer cocino y trituro:

– pechuga o muslitos de pollo o bien ternera

– patatas o arroz

– zanahoria, calabacín, guisantes, acelgas, puerro o verduras parecidas.

Los alimentos nuevos se tienen que introducir de uno en uno con un intervalo de dos o tres días entre cada uno para ver si hay alguna reacción alérgica. De momento no tuve ese problema y a Lucía le gustó toda la comida que le fui dando.

A los siete meses se introduce el gluten, por lo que los cereales de la mañana ya llevan gluten y se le puede dar galleta maría, algo de pastas o sopa… Esto último lo tengo pendiente de hacer. Las galletas le chiflan…

Empieza a tomar algo de fruta en trozos, pero muerde cachos muy gordos que se le quedan en la boca y me da miedo de que se atragante por lo que le acabo quitando el trozo de la boca y la pobre se me queja…

Actualmente el menú diario de mi hija es el siguiente: biberón de 240 de leche con cereales a las 08:00; la carne con verduras sobre las 13:00; a veces toma una galletita en el intervalo entre la comida y la merienda; la fruta la toma sobre las 17:00; y por último toma otro biberón de 240 sin cereales por la noche, a eso de las 21:00.

¡Ay, qué hambre!

En la semana 8, todas las revistas y páginas web -de las que tengo que hablar en un futuro post- coinciden en afirmar que sufrimos molestias que van desde problemas estomacales a mareos, náuseas, vómitos y cansancio generalizado. Yo estoy teniendo suerte ya que de momento no tengo náuseas muy fuertes ni vómitos. Yo lo que tengo es una sensación en el estómago que no se me va en todo el día. Tengo dos modos, o bien estoy muerta de hambre o, cuando como, aunque sea poco, me siento hinchadísima y llenísima y no se me va esa sensación hasta volver al primer modo de hambre voraz. Paso de un estado a otro sin transición, es agotador… En cuanto a la comida, no me repugna nada de momento y como de todo, aunque sí me da asquito el café, el cual dejé del todo, y es ver una taza de coffee y poner mala cara.

El cansancio también hace mella y tengo que dormir más. Me acuesto antes y si puedo aprovecho para dormir una pequeña siesta al mediodía.

Dejando de lado estas molestias, que, comparando con lo que pasan otras chicas no son nada, me siento feliz. Tengo ganas de que me hagan la ecografía para poder ver al bebé y darme cuenta de una vez por todas de que existe una nueva vida creciendo en mí. Ahora debería tener el tamaño de una almendra… Es difícil de imaginar.

El viernes me darán los resultados de los análisis. Ya contaré lo que me comente el médico al respecto.