La guardería.

El pasado día 8 de septiembre Lucía empezó a ir a la guardería.

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Hasta hace poco, me parecía que era muy pequeñita para ir a la guardería, me daba pena dejarla con desconocidos… Tenía la suerte de contar con la ayuda de los cuatro abuelos para cuidarla mientras mi novio y yo trabajamos así que no quise llevarla. Sin embargo, a medida que fue creciendo este último año me di cuenta de que ya podría empezar a relacionarse con más niños de su edad, que sería beneficioso para ella. Lucía es muy sociable, nunca tuvo problema para quedarse en casa de los abuelos o de los tíos. En la calle saluda y le habla a todo el mundo. No tiene problemas para relacionarse. Lo que pasa es que tenía poco contacto con otros bebés. Todos sus primos son bastante mayores que ella y en los círculos de amigos, no hay muchos niños de su edad. Por lo tanto nos pareció buena idea que un año antes de empezar en el colegio, fuera a la guardería para socializar.

Hemos tenido suerte y la han admitido en la guardería pública de mi pueblo. Es un alivio a nivel económico ya que las guarderías privadas son bastante caras. La pública no es gratuita sino que pagas una cuota según tus ingresos y obviamente sale mucho más económico que la privada.

Hemos decidido que solo fuera a media jornada, ya que queremos que siga relacionándose con los abuelos. Ella les quiere mucho y a ellos también les gusta tenerla en su casa. Pero aunque ellos no lo admitirían, sé que les quito trabajo de encima llevando a la niña a la guardería cuatro horas.

Pues bien, la primera semana fue de adaptación. Es decir, el primer día solo fue una hora y los padres pudimos estar con ella. El segundo día fue una hora, pero ya sin padres. El tercer día fue una hora y media y así sucesivamente. A la segunda semana ya la dejamos las cuatro horas. En ningún momento lloró ni nos echó de menos, al revés, le gustó desde el primer momento y entraba en el aula muy feliz para ir a jugar con los otros niños y con las profes. Esto es una suerte, porque veía a otros niños llorar un montón agarrándose a los padres para que no se fueran.

Un problema que acarrea la guardería son los virus. Ya comenté en alguna ocasión que Lucía no se había puesto enferma casi nunca pero desde que empezó el cole, ya lleva dos resfriados. Ahora mismo nos encontramos las dos bastante griposas. Menos mal que no le subió la fiebre, a penas unas décimas. Le estuve dando apiretal y la pediatra me recetó un jarabe para los mocos y la tos. También es buena el agua de mar para echar en la nariz, pero no tuve necesidad de hacerlo. La niña estuvo unos cuantos días sin ir al cole. No te dejan llevarla si tiene fiebre. Ya se está recuperando, pero espero que no vaya a recaer tan pronto.

 

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